30 junio 2009

Los pingüinos de Sevilla

Después de desayunar, una de las chicas de 'los viajes', entró por la puerta de la oficina. Traía la Noticia del Día, con mayúsculas: "Chicos, ¿Os habéis enterado que ha aparecido un pingüino en la Torre del Oro?" Su cara reflejaba el entusiasmo de quien publica una primicia. "Lo he leído en uno de esos periódicos que escribís vosotros". Claro, ella estaba hablando con 'la clase periodista', igual que nosotros estábamos hablando con 'la chica de los viajes'.
Antes que ella llegara a su sitio mi compañero y yo habíamos abierto Google News, otra compañera El Correo de Andalucía con un terrible resultado. Había pingüinos acosados por focas, pingüinos que tenían descendencia y activistas de Greenpeace descongándose de la Torre del Oro. Ni rastro del animalillo que buscábamos.
Ella, que nos estaba escuchando, salió de la oficina en busca del periódico y volvió con él en la mano, abierto por la página que nos había anunciado y con una sonrisa de oreja a oreja: "¿Veis?". Increiblemente, lo veíamos. Era la portada de un periódico con una foto donde aparecía en primer plano el animalillo de espaldas mirando hacia la Torre del Oro. La cabecera: Daily Sevilla. Automáticamente volví a recurrir al señor Google, pero tampoco me ofrecía resultados para ese nuevo periódico. En ese momento se rompió la magia. Ya no había pingüinos hispalenses ni periódicos abiertamente sensacionalistas. En una esquinita, como si de la sección se tratase aparecía: Publicidad. No tuve más remedio que destrozarle la ilusión a ella también y descubrimos que no fuimos los primeros a los que le contaba la noticia.


20 junio 2009

Envidia deportiva


Aquella tarde de Agosto a la salida del trabajo, me encantó ver a Maribel echando una pachanguita con nuestros compañeros en el cesped de la entrada. Probablemente jugaba mejor al futbol que cualquiera de ellos y, entre bromas, iba dejando un rastro de hombres derribados en el suelo. Aquel, también fue mi último año en el equipo de baloncesto y el primero, y el último, en el que en mi Instituto se hacía una liga mixta de basket.

Hoy, cuando muchos de mis amigos quedan para jugar al futbol, me entra una envidia sana*, porque todavía las mujeres no hemos sabido conquistar esos espacios de convivencia deportiva que ayudan tanto a crear lazos sociales como a mantenerlos en el tiempo. Tampoco la sociedad ha sabido romper esa barrera de género y aunque Maribel, por citar a alguien, sea una jugadora tanto o más válida que cualquiera de ellos, tampoco la recuerdan para esos partidos que siempre terminan en una cervecita en el bar de la esquina.

* [Corrección posterior] Después de que un compañero terminara yendo del campo al hospital en ambulancia con un pie-bola me da un poco menos de envidia y pienso que las mujeres llevamos una vida un poco más segura :)

19 junio 2009

La profesión herida de muerte

Me enternece escuchar a un periodista hablar de "la profesión". Supongo que yo también seré parte de ella en unos meses (o años) y pasaré a engrosar el número de precarios. Es inmenso el sentimiento de hermandad entre los informadores, pero a su vez hay tal carencia de organización para reclamar nuestros derechos que me desalienta formar parte de ese grupo. ¿Por qué desde la Facultad nos vamos conformando con la miseria que nos ofrecen?¿Por qué pensamos que no vamos a cambiar nada?¿Por qué creemos que vamos a estar solos si alzamos la voz contra nuestros dueños...?¿Por qué no se ha hecho nada si tenemos el poder en nuestras manos?

18 junio 2009

Aste Nagusia 09

¿Quién se lo va a perder?

17 junio 2009

Llamadas telefónicas

Para quienes en su trabajo tienen que realizar llamadas telefónicas constantemente (recepcionistas, teleoperador@s, secretar@s..) sabrán por experiencia que la fórmula de presentación una vez que descuengan el teléfono es sencilla: Saludo, nombre, empresa o cargo y empresa y motivo de la llamada (Buenas tardes, soy Ana González, le llamo de tal empresa, por tal motivo). De esta forma, desde que la otra persona comienza a escuchar identifica rápidamente con quién está hablando. Probablemente si llamas a otra empresa/institución habrás escuchado un saludo también corporativo: Nombre de la empresa + saludo (con distintas variantes). Es curioso como llegamos a distinguir nuestra vida laboral de la personal en algo tan cotidiano como hablar por teléfono. Cuando llamamos a un fijo hay que felicitar a aquellos que saludan a la persona que ha cogido el teléfono, porque la mayoría de las veces la respuesta a ¿Diga?, ¿Sí?, etc. es la pregunta descortés y directa: '¿Está fulanito?'. A nadie se le ocurre presentarse como persona sino que esperamos que pregunten: ¿De parte de quién?, como la única fórmula posible de descubrir nuestra identidad. ¿Tanto tememos que si saben nuestro nombre se nieguen a coger el teléfono?

14 junio 2009

Sobre lo inevitable


He tenido la tentación de empezar escribiendo: "Siento la necesidad imperante de recuperar las trescientas vidas interiores que tengo abandonadas", pero ya está bien de recurrir siempre a lo mismo en época de exámenes. Cada tres meses, aproximadamente, vuelvo a escribir, a pintar, a escuchar música, a bailar como una loca en mi habitación, a hacer limpieza, a reordenar el armario, a reparar los cacharritos que se han ido rompiendo en el último trimestre, a hablar con amigos que tengo abandonados y a buscar viajes, escapadas y rincones insólitos que quiero visitar. Ya está bien, empiezo a tener edad suficiente para darme cuenta que evito sentarme a estudiar.
Y aquí estoy, escribiendo por el placer de escribir y mirando a mi interior por el placer de volver a descubrir vida.

25 mayo 2009

Vida

Me decían ayer que esos momentos de tensión previos al desenlace de un presagio, cuando la adrenalina corre a raudales por la sangre, son angustia íntegra, pero, a su vez, son los que te hacen sentir más vivo.
Son pequeñas pulsiones de vida, no de la vida de constante felicidad con la que sueñan algunos, sino de la más pura y regurgitada vitalidad humana. Somos dolor y dolor de incertidumbre, pese a que exista quien juegue a deslizarse por caminos de rosas. Aprendemos a encontrar el placer en la certidumbre de lo cotidiano.
Somos una mezcla perfecta entre aflicción controlada y pasión desenfrenada. El término exacto de la plenitud si me apuran.